La Marca Personal y la Trascendencia

Cada época se justifica ante la historia por el encuentro de una verdad que la alcanza y la articula para dar sentido a nuestro existir. Estamos en una época de transición, ese es mi parecer. En busca de nuestra verdad. Saldremos en los libros de historia como un cambio de era para el que no me atrevo a anticipar una etiqueta.  ¿Cuál será nuestra verdad? ¿Cuál será su manifestación?

En la revolución tecnológica irrefrenable nuestras relaciones son cada vez más virtuales. Nunca antes podríamos habernos imaginado poder tener 1000 “amigos”. Era impensable. Todo se hacía en pequeño, el consumo de proximidad no existía porque todo era así, próximo. Jugábamos en la calle, los vecinos nos regañaban tanto como nuestros padres, ellos trabajaban, y siempre había alguna mirada amiga para salvarnos. Había confianza. Todo ha cambiado y lo ha hecho muy rápido. Yo fui una niña que jugó y creció en la calle, con los vecinos, saltando, brincando, corriendo bicicleta arriba, bicicleta abajo… No digo que no hubieran carencias, que las había, pero hoy no voy a hablar de ellas. Ahora soy madre y a veces me asombró ante la dificultad de poder salir de los límites del propio jardín, en cómo nos cuesta llamar a un vecino para jugar con él. Seguro que no es así en todas partes, pero es lo que yo vivo en mi proximidad: separación, aislamiento, pura contradicción.

En lo laboral se impone el trabajar por proyectos, ser freelance y compartir espacios. No me quejo, esta parte me encanta. Más autonomía, más estímulos, más creatividad, más seres humanos relacionados. Aún así,  a veces hay un exceso de pantalla que me sobra. Que me distancia. Yo he cerrado proyectos via on line, sin conocernos. El tiempo que ocupamos delante de la pantalla no lo podemos ocupar en la piel con piel, en observar la mirada de quien nos mira, en tomar de las manos a alguien y escucharse mutuamente el pulso. Y  ¿cómo recuperamos la confianza en este escenario virtual? Creando una marca personal. Haciéndonos confiables, así  superamos la escisión y viajamos hacia la trascendencia.

Hace mucho que empecé a interesarme sobre la marca personal, me llamó la atención y encontré en http://www.soymimarca.com un lugar en el que leer sobre ello sin perderme en los conceptos. En concreto una frase de Jordi Collell me alcanzó para siempre: la marca es la “huella que dejamos en el corazón y mente de los demás”. Cazador cazado. Y entonces me puse a pensar… Desde que el hombre es hombre se ha preguntado ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde vamos? ¿Cómo podemos superar el sufrimiento? Pero nos queda una pregunta que siempre ha sido la primera: ¿Por qué nos preguntamos todas esas cuestiones? La respuesta ha sido siempre la misma, y lo ha sido de la mano de la religión, la filosofía, el arte, la poesía o incluso la ciencia: nos lo preguntamos porque sufrimos y queremos dejar de hacerlo y sufrimos porque somos seres separados y la conciencia de ello nos lleva a la desolación. Somos seres incompletos. Al nacer nos volvemos uno, se corta el cordón umbilical, nos sabemos solos. Y esta conciencia de separación nos lleva locos. Buscamos el alma gemela a la caza de aquel que nos completa. Y nadie nos puede completar pero sí nos puede crear esa ilusión. Buscamos con la unión amorosa lo mismo que con la religión o la marca personal: el deseo de trascendencia, que no es sino comunión y disolución en el todo. En superar la diferenciación que tanto nos asusta. Superar la soledad. Sabernos acompañados. ¿Es pues la construcción de una marca personal la forma de trascendencia de nuestro mundo actual?

Creo que no, pero sí apunta a la necesidad. Es la forma de envolver las prácticas necesarias para superar nuestros límites.

En un mundo líquido como el nuestro pienso que el miedo a perderse en la Nada va in crecendo. Aumenta la ansiedad social, la necesidad de control, el miedo y, con el miedo, la sensación de sentirse amenazados, el ponerse en alerta, el iniciar guerras porque todo se distorsiona desde ese lugar.

Las marcas en este contexto, y así las marcas personales, se convierten en islas de paz. En lugares donde descansar desde la confianza de haberse encontrado con un semejante. En este saberse reconocido por otro la vida adquiere un sentido, ya no es “solo” una vida. Modificando una frase de Zambrano, podríamos decir que la marca personal nos conduce a salvarnos de ser individuos, a trascender de la propia prisión individualizadora.

Confieso que pido comentarios en el blog para cerciorarme que hay alguien detrás, acaso otro. Nadie escribe, y menos publica, solo por escribir, se escribe para ser leídos, esa es la última intención, y ese es el anhelo de trascendencia. Por eso contamos los likes.

Desde que habitamos la tierra, y hasta donde la historia de la humanidad nos recuerda, todos hemos sufrido por ese sabernos arrojados al mundo como pregonaba la filosofía existencialista. Existir es estar en el mundo y relacionarse con otros seres y las cosas que lo habitan. Pero no se trata de una relación cualquiera, sino de una que deja huella. Y en esto consiste la trascendencia, en salir de la propia conciencia para dirigirse al mundo.

Al construirnos una marca personal estamos construyendo confianza y esperanza. Estamos construyendo vínculos, estamos construyendo una vía que aporta sentido a nuestro esfuerzo, que nos dice que aquello en que volcamos nuestros anhelos no se ha perdido en el vasto universo.

Como dice María Zambrano en Hacia un saber sobre el alma:

 “(…) Trascendencia que no es sino la capacidad que tienen los seres para salir de sí rebasando sus propios límites, dejando una huella en otro ser, produciendo un efecto, actuando más allá de sí como si el ser de cada cosa terminara en otro. Trascendencia que se agudiza y llega a su extremo en la vida humana en esa “irrefrenable tendencia de la persona a trascender”. (…) Pero hemos llegado al punto más inquietante. ¿Por qué esta sed de trascender? Y ¿por qué esta necesidad de realidad? ¿Qué sustancia es la nuestra, que puede desrealizarse? Y ¿por qué fluye inagotablemente esta ansia de trascender en nosotros? …”

Aquí os dejo estas últimas preguntas de María Zambrano,  para mí suponen un acicate para seguir pensando. Los que me conocéis, sabéis que mi juego consiste más en inspirar que en aportar respuestas definitivas. Por ello te pregunto, y  para ti ¿qué función cumple la marca personal?

Feliz viaje al encuentro contigo mismo.

Anuncios

2 comentarios en “La Marca Personal y la Trascendencia

  1. Xavier Romera dijo:

    Excelente aportación para relacionar conceptos tan modernísimos como el Personal Branding (marca personal) y la Trascendencia en cuanto anhelo innato en el ser humano. Me ha hecho reflexionar también sobre una posible relación entre el desarrollo de esa marca personal y el sujeto narcisista en el proceso de construcción (o deconstrucción, según como se mire) identitaria, que podríamos también llevar – muy fácilmente, y sin ánimo alguno de demagogia – hacia el deconstructivismo y la metafísica de la presencia de Derrida.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s