Confesiones: los límites de (mi) ser

Hay tan solo dos cosas a las que siento que no puedo renunciar sin dejar de ser yo misma. Una es el aprendizaje continuo, el conocimiento filtrado por la experiencia para aprehenderme y aprehender el mundo. Necesito sentir. La otra, mi condición de madre, a pesar de que por momentos me extenúe pues me enerva y desaparezco en pos de un ineludible actuar para otro. Esta circunstancia, convertirme en madre, me ha llevado a experimentar el amor más profundo. Ese que te hace derramar lágrimas por lo saciada que te sientes de vida. Apenas un instante en la desoladora rutina diaria. Pero acaso un instante suficiente para empezar de nuevo. Al final todo se reduce a amar y amarse.

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