No pensar = mundo roto

Estoy aquí a 28 de junio de 2016, desde Barcelona, tras una jornada de reflexión, una de votación y otra de estupefacción para preguntarme con Heidegger  ¿Qué significa pensar?:

 “¿Qué es lo que más merece pensarse? ¿Cómo se muestra en nuestro tiempo problemático?

Lo que más merece pensarse es que nosotros todavía no pensamos; todavía no, aunque el estado del mundo se hace cada vez más problemático. Este hecho parece exigir, más bien, que el hombre actúe y actúe sin demora, en lugar de hablar en conferencias y congresos y moverse en la mera representación de lo que debería ser y de cómo habría de hacerse. Falta, por tanto, acción y de ningún modo pensamiento.

Y, sin embargo, quizá el hombre hasta ahora, desde siglos, ha actuado ya demasiado y pensado demasiado poco.”

No se puede estar de espaldas al mundo. Me considero una persona creativa, respetuosa y de mente abierta.  Aunque tal vez no lo sea porque hoy no logro comprender como es posible que volvamos a estar en este punto. Hablo de elecciones, de política, de ciudadanía, de democracia.  Y respeto las opiniones de todos. Ojalá todos hayamos votado en conciencia. Igual para quien no ha ido a las urnas.  Ojalá todos hayamos hecho uso de nuestra capacidad de pensar. Ojalá podamos responsabilizarnos de las consecuencias. Ojalá, quienes han salido escogidos, tengan un mínimo de ética y moralidad y sepan que están a nuestro servicio y no al revés. Ojalá podamos comprender que la Constitución dio respuesta a un contexto histórico que ya pasó. Que las leyes no están exentas de interpretación. Espero, desde el fondo de mi ser, que quien gobierne lo haga al servicio de las personas, desde la persona que es, y que tenga el valor de cambiar lo que sea necesario. Empezando por hacer devolver, a quienes robaron en un abuso de poder, lo que es de todos y lo ponga donde debe estar: en sanidad, educación, vivienda, etc… Que sea capaz de ganarse el respeto, de dar el valor que tiene a la política. Tal y como están las cosas, sería sorprendente que la misma piel contuviera otra oveja pero tal vez alguien fue capaz de ver lo que se me escapó y por eso hemos vuelto a la casilla de salida. De hecho, muchos lo vieron.

Desde aquí reivindico que hoy más que nunca la filosofía tiene un papel importante que desarrollar en la sociedad en la que nos encontramos. Quien tiene que saberlo lo sabe y por eso ha desaparecido de los planes de estudio. Galileo Galilei y Sócrates lo averiguaron. Ninguno tuvo un buen final. Galileo dijo “No podemos enseñarles nada a la gente, sólo podemos ayudarle a que descubran lo que hay en su interior”. Y Sócrates: “No puedo enseñarle nada a nadie, sólo puedo hacerles pensar”.

El pensamiento necesita tomar posición ante los conflictos éticos que surgen de las nuevas tecnologías, del descontento y desconcierto político, de la educación, … Pero la filosofía no debe, bajo ningún concepto, ponerse al “servicio de”, y menos aún, al servicio de la política. Debe imponerse un diálogo que permita crecer, que logre hacernos despertar de la anestesia social.

La filosofía es también conectar con nuestra capacidad creativa y creadora. Con el pensarse de forma diferente y, desde ahí, pasar a la acción. ¿Os imagináis un país de ciudadanos pensadores libres y creativos? Lo pienso y se me ponen los pelos de punta ante tal maravilla. Especialmente si quien gobierna lo valora y lo fomenta. Nada más lejos de nuestra cruda realidad.

Gabriel Marcel denunció hace ya unos cuantos años la situación en la que se encuentra sumergido el hombre contemporáneo como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, entre otros. No hemos avanzado demasiado, la verdad. Considera que el hombre se resume en un tener cuando ya ha perdido su ser. Lo ve todo como un problema a lo que puede darse una solución y no como un misterio por descubrir. En este entorno el hombre está funcionalizado, no existe diferencia, tan sólo es una pieza más del engranaje que bien podría pertenecer a la máquina del Estado.  Y  su temor a la muerte, no es un temor a la muerte física, sino a la muerte del otro en el que necesita reconocerse y ser reconocido. En este contexto, la filosofía debe recuperarse para arreglar este “mundo roto”, nos dice.

Y digo yo  ¿No es acaso esto cierto? ¿No vivimos tiempos de pensamientos débiles que no logran suscitar el más mínimo interés? ¿Tiempos en los que lo que nos cuentan los medios de comunicación nos dejan indiferentes? ¿Tiempos en los que nos pasamos horas “wasapeando” incluso con quien tenemos al lado?

Hoy predomina la información sobre la formación, y la falta de formación se traduce en una carencia de criterios lúcidos para valorar las diferentes doctrinas y ordenar los valores. La manera imprecisa de hablar de hoy no se traduce en una mera moda, sino que es un síntoma y a la vez el elemento propio para toda manipulación.

En un tiempo en el que se tergiversan los deberes, los derechos, los conceptos, y se usan al antojo de cada uno en cada momento concreto y en función de los intereses particulares, se piensa que la libertad es libertad de poder, de poder hacer lo que uno quiera. Se habla de tolerancia y nadie sabe bien de que está hablando. Se piensa que la tolerancia es incluso tolerar la intolerancia. ¿Cuántas barbaridades no se podrían haber evitado siendo intolerantes con la intolerancia?

A todo esto me pregunto, ¿Realmente podremos en España alcanzar una cierta consciencia de nuestra contingencia? ¿Serán esta vez capaces de ponerse de acuerdo? ¿De llegar a pactos auténticos?

gorila-1314271_960_720Si hoy hay algún tipo de progreso es el progreso de la ignorancia, entendido como el declive constante de la inteligencia crítica; es decir, de la aptitud fundamental  del hombre para comprender el mundo que le ha tocado vivir y a partir de qué condiciones la rebelión contra ese mundo se convierte en una necesidad moral. Se necesita revalorizar el juicio crítico, la razón práctica.

Necesitamos recuperar la filosofía, ya sea con mayúsculas o minúscula, esa filosofía práctica que nos obliga a pensar, a dialogar, a discutir…, se han de romper las cadenas que la mantienen encerrada en una Historia del pensamiento. Se me podría preguntar ¿Por qué? O ¿Para qué?  A lo que yo contestaría: mirar por la ventana, encender el televisor, leer un periódico, mirar el móvil… y si ante lo que veis y leéis os quedáis indiferentes, si ante todo ello no sentís la necesidad de pensar, de actuar, es que yo estaba realmente equivocada. Nuestra sociedad no está anestesiada, está sencillamente muerta. Nuestro electrocardiograma y encefalogramas son planos, marcan una línea recta que no es más que el reflejo de la absoluta indiferencia. Porque si no es por la razón sí al menos  el corazón debería hacer que nos moviésemos, por un sentimiento de simpatía o solidaridad. Si la máxima aspiración de la sociedad actual es lograr un buen “estatus social”, y una política liberal y plural que se lo permita, me pregunto ¿Y qué pinto yo en todo esto? Y, la verdad, no lo sé, pero seguiré gritando des de aquí, apelando al pensamiento creativo y genuino, al pensamiento creador, aunque nadie me escuche. Aunque esté equivocada. Porque siento que si recuperamos al ser podremos cambiar las cosas. Nadie dijo fácil pero si cada uno empieza por sí mismo es posible. Yo lo procuro cada día, a veces lo consigo y otras no. Sin embargo, he decidido seguir, porque como dice Heidegger al inicio de su obra ¿Qué significa pensar?:

“Nos adentramos en lo que es pensar cuando pensamos nosotros mismos. Para tener éxito en este intento hemos de estar dispuestos a un aprendizaje del pensar.”

 

Foto pensamientos: https://pixabay.com/es/flores-pensamientos-planta-parterre-1067263/

Foto gorila: https://pixabay.com/es/gorila-la-luz-primate-mono-1314271/

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3 comentarios en “No pensar = mundo roto

  1. asertivamenteblog dijo:

    Creo que lo que faya(falla?) es falta de conciencia y conciencia me refiero (para no ser demasiado filosofico) la capacidad de ver los prejuicios antes que la sociedad en la cual vives lo vea o entienda y luego sea la norma y la ley sin preguntarse por que

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    • Núria Molina dijo:

      Gracias por tu comentario! Sinceramente creo que nos podemos (re)construir en el diálogo y por eso me apasiona este espacio de comentarios. Me parece un buen principio el que propones. Así que tal vez algo sencillo para esa toma de conciencia sea, tomar conciencia (jajaja) de qué es un prejuicio: Pre-juicio =juicio emitido antes de la experiencia, de forma anticipada a ésta. Si aceptamos esta fácil definición … nos podemos preguntar ¿Aquello que pienso de dónde viene? ¿He tenido experiencia de ello? ¿O solo reproduzco lo que he oído o me ha dicho alguien influyente? y aquí poner la duda…

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