Vivir primero para morir siempre

Voy a hablar de la muerte, del hecho de ser mortales. Hace un tiempo dejé morir mi primer proyecto de tesis doctoral después de haber leído, escrito y trabajado mucho en trincheras sobre el tema. Ética y pedagogía del dolor y de la muerte era su título.  Fueron los años más vibrantes de toda mi vida y los que provocaron una auténtica transformación. Me di cuenta, hace tiempo, que aprendo desde la experiencia así que me procuro cuantas más mejor.  Acompañar en el final de la vida a otras personas con arteterapia ha sido, sin duda, dónde más he aprendido  de mí, de la vida y de nosotros los humanos. Sin embargo, más allá o acá de todo esto, sigo escuchando algo que se escapa a mi entendimiento. Que incluso me indigna y es el tema de la muerte como tabú. Yo la viví de cerca desde muy pequeña y no en su formato silencioso y aséptico sino en el de la muerte ruidosa y sucia. Lo que más dolor me causó fue no poder hablar de ello. Obviamente no todo el mundo lo vive así. Hay quienes les funciona mejor el silencio. Otros callan porque no saben que decir, incluso porque el dolor es tan grande que no se puede nombrar. Yo hablo, cuento, narro, pinto… necesito comprender y esta es mi manera. El diálogo su forma. Dialogo conmigo y con todo aquel que se preste. Hoy busco eso, el diálogo, un diálogo sobre nuestro ser mortal. Yo voy a dejar aquí un par de ideas sobre el tema, pues es un tema muy amplio imposible de abordar en un entrada de blog. Es mi opinión y no pretendo convencerte ni tener la razón. Quiero que ambos pensemos por nosotros mismos y, desde ahí, podamos conocernos un poco mejor.

¿Qué ocurre para que sigamos sin poder hablar de la muerte? ¿Qué significan hoy enfermedad, dolor y muerte?

La muerte está siempre presente, en todo momento y en todo lugar. Es la única certeza que tenemos como seres humanos. Lo que nos puede sorprender es el momento concreto. A menudo, sin embargo, de la muerte no se puede hablar. Pero se siente.

Nuestra esperanza de vida ha aumentado muchísimo en poco tiempo. Y abre debates bioéticos que deberían estar en boca de todos. Parece que sobre la muerte solo interese la eutanasia que, al fin, es algo muy aislado, cuando cada día se pueden vivir casos de encarnizamiento terapéutico que, dicho a lo bruto, es cuando hacemos más de lo que deberíamos, cuando no sabemos parar y decir hasta aquí y probamos lo habido y por haber cuando en el fondo sabemos que el final, más o menos inminente, no va a cambiar (y esto, decir basta,  es responsabilidad de todos, pacientes, familiares y profesionales). Que haya prácticas que puedan hacerse técnicamente no quiere decir que deban hacerse. En el fondo hay un sentir la muerte como fracaso y, por tanto, provoca que se utilicen todos los medios técnicos al alcance para intentar mantener la vida a cualquier coste, provocando, en ocasiones, la deshumanización de la medicina en pro de su tecnificación. Pero, ¿Cómo decir basta sabiendo que el siguiente paso es morir? ¿Cómo gestionar la sensación de fracaso por no intentarlo todo? Es un tema tan crucial que  un objetivo para el siglo XXI es ayudar a morir en paz, a aceptar el sufrimiento y la muerte. Así lo sienten muchos y, entre ellos, un grupo de investigadores del Hasting Center de Nueva York y que dejaron por escrito, en 2004, en la obra Los fines de la medicina. El establecimiento de nuevas prioridades.

La muerte se asocia generalmente al sufrimiento, que asusta más que la primera. Tal vez esto explique porque podemos ver como la gente muere en la televisión y nos quedamos observando, tranquilos. Desgraciadamente en nuestros días no es difícil observar estos hechos. Cuando la muerte se vive cerca es diferente, siempre que haya un vínculo afectivo con la persona que muere (me centraré en el ser humano pero se puede extender a cualquier ser vivo con el que uno se sienta vinculado), porque viene acompañada del sufrimiento en primera persona y éste es difícil de ignorar. Sufrimiento y final de vida ponen encima de la mesa la cuestión de la calidad. ¿Pero dónde está el barómetro que calcula la calidad de vida? Hay muchos cuestionarios pero… siempre es algo subjetivo. Decía Sartre en El existencialismo es un humanismo “Tú no eres otra cosa que tu vida”. Y tu vida es también su final. Y es importante vivirlo con dignidad.

treasure-159781_960_720Mi tesis, académica y vital, siempre gira en torno al ser, y lo hace en todo lo que hago, en todo lo que tengo desde el ser que soy. Da igual si hablo de la muerte, el juego, la creatividad, el arte o los valores… si lo hago como madre, amiga, amante, esposa, terapeuta, formadora, mujer… “Ser, o no ser, es la cuestión!” Nos decía Shakespeare en Hamlet. Ser o no ser… ¿Eres? ¿Y si no eres quien puedes ser… vives o estás muerto?

En el 2016 nuestro ser alcanza una dimensión distinta con nuestra presencia digital. Tal vez no nos hayamos visto nunca pero establecemos un vínculo a través de esta pantalla. Podríamos hablar de estados del ser en lugar del ser mismo; estados de online/offline pero, en realidad, también creamos una identidad digital que es preciso gestionar. De este modo el debate sobre la muerte y el morir se abre también a la muerte digital. ¿Has pensado y tienes diseñado que hacer cuando mueras con tu ser online?

Morir no está exento de cuestiones prácticas, cuestiones que generan dolor a quienes dejamos. Por ejemplo, yo soy madre y algún día moriré. Puede ser pronto o tarde… si lo ignoro puedo crear más sufrimiento. Si lo tengo presente puedo ayudar a resolver cuestiones prácticas: Qué hacer con mi cuerpo, como pagar lo que hagan con él, quien se encarga de los niños si son pequeños, si hay propiedades como se resuelven… testamento de bienes y testamento vital (para intervención médica, donación de órganos, etc…). Algunos les puede resultar macabro pero en la vida hay veces que aunque giremos la cabeza la realidad no cambia.  Y vamos a morir, tal vez a los 90 o, tal vez, ya esté muerta cuando estés leyendo esto. ¿Radical? Posibilidad. Piénsalo.

Con todo esto creo fundamental incorporar una pedagogía de la muerte ya en los colegios. No para generar dolor sino para lo contrario. Para poder pensarse y sentirse como seres mortales y, desde ahí, superar los miedos y VIVIR (en mayúsculas) desde bien pequeños. Vivir creativamente y con creatividad.

En resumen, lo que he aprendido es que aprender a morir es aprender a vivir. La vida es un misterio y solo hay una forma de desvelarlo: vivir hasta morir. ¿Y tú? ¿Qué has aprendido en tu vivir?

 “Nosotros los humanos atravesamos la vida por etapas. De muy chicos, pensamos mucho en la muerte; algunos hasta nos obsesionamos. No es raro descubrir la muerte. Basta mirar a nuestro alrededor para ver cosas muertas: hojas y lirios y moscas y escarabajos. Nuestros animales domésticos se mueren. Comemos animales muertos. Algunas veces tenemos conocimiento directo de la muerte de una persona. Y antes de mucho nos damos cuenta de que la muerte les llegará a todos, a nuestra abuela, a nuestra madre y a nuestro padre, inclusive a nosotros mismos. Meditamos sobre esto en privado. Nuestros padres y maestros creen que es malo para los niños pensar en la muerte, y entonces no nombran este tema o nos relatan cuentos de hadas sobre un cielo y ángeles, la reunión eterna y almas inmortales”

Irvin Yalom, Mamá y el sentido de la vida. Historias de psicoterapia.

 

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8 comentarios en “Vivir primero para morir siempre

  1. roservaleri dijo:

    Uau, un tema apassionant Nurieta!!! 🙂

    Sens dubte incorporar la mort com una etapa de la vida és urgent, necessari i vital. De fet, darrera de molt del patiment que es viu es pot associar directament a la por a morir, no?

    Què he après jo?

    He après que néixer i morir són etapes de transformació de quelcom etern, immens, … I que no disten gaire l’un de l’altre. A nivell pràctic la mort física porta que el cos s’esfumi, però davant queda el misteri de la vida i la immensitat d’allò intangible.

    He après que incorporar la interioritat i l’autoconeixement és clau per renéixer-nos, saber-nos, sentir-nos, conèixer-nos, estimar-nos, discernir-nos, connectar-nos, morir-nos, anar més enllà…

    He après que la mort és una oportunitat per seguir creixent, comprenent, sentint, vivint, estimant…

    En definitiva, a nivell pràctic, per mi Néixer i Morir m’han acostat en tots els sentits a la presència, al fluir, a la vida i al sentit de tot plegat.

    Un petonàs!!!!

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    • Núria Molina dijo:

      Hola Xavier, es cierto lo que dices, por eso el título del post “vivir primero…” ;-). Sin embargo cuando afirmo lo que afirmo lo hago desde la conciencia. Estar vivo no significa necesariamente vivir. Es algo que desgraciadamente he escuchado algunas veces. Un abrazo!

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  2. carina espinosa arque dijo:

    Moltes vegades no sabem posar -nos en el lloc de l’ésser estimat que està arribant al final de la vida.
    Si fóssim capaços de posar-nos en el seu lloc, pensar si realment aquesta persona vol viure d’aquesta manera o no, llavors ens seria molt més fàcil d’entendre que no podem fer-hi res i que hem d’acceptar aquesta situació.
    Fa poc més d’un any vaig patir la mort per partida doble. En el cas del meu pare, ell per Nadal havia manifestat que ja en tenia prou, que vivint limitat ell no era feliç i que ja estava cansat. A partir d’aquesta decisió el seu cos va dir prou i només ens quedava acompanyar-lo fins al final, per què per més que volguéssim fer, ell no volia que féssim res. Si acceptes que aquesta és la seva decisió, i que això, per dur que sigui, és el que aquesta persona realment vol, el dol i la seva pèrdua és molt més fàcil de passar.
    Estic d’acord amb la Núria i la Roser, la mort el dia d’avui encara i es viu com una cosa molt negativa i sobretot moltes vegades no ens posem en la pell de la persona que pateix, i com deia la Núria moltes vegades en un afany d’allargar la vida els sotmetem a processos que només ens serveixen a nosaltres per apaivagar el nostre sentiment de culpabilitat però que no serviran de res.
    Si aquesta persona ha decidit que ja en te prou hauríem de poder pensar que els seus desitjos s’han complert, que ara finalment descansa, que els que hem quedat i hem patit la pèrdua hem fet tot el que hem pogut i li hem donat amor fins al final i respectar la seva decisió.

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    • Núria Molina dijo:

      Moltes gràcies Carina per compartir el teu sentir. Són moments difícil, tant l’abans, com el durant com el després. Acomiadar-se d’algú estimat és complex.
      Aprofito la teva resposta per introduir un tema més en aquest sentit. Pot ser difícil de pair el que diré. Nosaltres vivim en un estat de benestar, o en principi és així, tot i la crisi continuem tenint un sistema sanitari prou bo, però si fem ús dels recursos, tècnics i humans, de forma indiscriminada acabarem fem fallida. És més rentable, tot sovint, emocional i econòmicament dir prou quan cal dir-ho. Pensem en això també tot i que soc conscient que és un comentari poc agradable de sentir, segurament.
      Gràcies de nou Carina per participar en el diàleg. Una abraçada!

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